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Ayer, 4 de septiembre, se cumplió exactamente un año desde que publiqué aquella entrada con mi plan de libertad financiera a 5 años. Echar la vista atrás y hacer balance de este primer tramo nos permite ver con claridad cómo se comportan la teoría y la práctica cuando el viento sopla a favor, pero también por qué es el momento perfecto para adaptar los cimientos y ser todavía más prudentes.
El estado de la cuestión: ¿Dónde estamos hoy?
Cuando diseñé el plan inicial, calculé que al cabo de 12 meses (septiembre de 2026) mi cartera debería situarse en torno a los 280.500 € (partiendo de 250.000 €, sumando un 5% de revalorización estimada y 18.000 € de inversión anual).
La realidad del mercado ha sido sustancialmente mejor que mi estimación conservadora. A día de hoy, el patrimonio consolidado entre acciones, fondos indexados y la EPSV asciende a 360.000 €.
Nota al margen (el «comodín» de las cripto): Al igual que hice en la entrada original, sigo dejando fuera del plan la posición que mantengo en criptomonedas (principalmente Bitcoin y Ethereum). Mi estrategia sigue siendo no contar con ellas para los cálculos de la libertad financiera, lo que me permite mantener el plan al 100% sobre suelo firme. Ahora bien, si durante estos próximos años viven un nuevo ciclo alcista y despuntan, este capital actuará como un fantástico acelerador o como un extra de holgura y tranquilidad para el patrimonio global.
Haber arrancado con este viento a favor nos da un margen de maniobra excelente. Pese a que tras un año muy bueno —en el que, al ir todo tan bien, el fuerte rendimiento del mercado permitiría recortar los plazos y reducir la fecha de la libertad financiera en alrededor de año y medio (quedándose en unos 3,5 años en lugar de los 5 previstos)—, he tomado una decisión consciente: más que adelantar la fecha de la jubilación anticipada, prefiero aguantar ese año y medio extra y destinarlo a construir un plan todavía más conservador y blindado.

El nuevo objetivo: 24.000 € anuales con la regla súper conservadora del 3%
En el plan original fijé mi coste de vida en 24.000 €/año (~2.000 €/mes). De momento mantengo mi plan de gastos en esos 24.000 euros al año, aunque si todo va bien, podría aumentar dicho objetivo en la revisión del plan del año que viene (podría subir a 25.000 € o 26.000 € si las bolsas siguen tirando mejor de lo que en un escenario muy conservador tengo calculado). Lo que sí he decidido es que, para blindar casi al 100% el capital frente al riesgo de secuencia de retornos y eventuales bajadas prolongadas del mercado, la regla baje al 3% en lugar del 3,5% o el 4% habitual.
Veamos cómo queda la ecuación para cubrir esos 24.000 €:
- Entrenador de baloncesto infantil: 3.000 € / año
- Dividendos directos: 5.500 € / año
- Alquiler de parcelas de garaje: 1.000 € / año
- Total ingresos paralelos: 9.500 € / año
El «agujero» a cubrir con la cartera:
24.000 € – 9.500 € = 14.500 €
Aplicando la regla más conservadora del 3%, el nuevo capital objetivo que necesita mi cartera de renta variable pasa a ser:
Capital objetivo de la cartera = 14.500 € / 0,03 = 483.333 €
El ajuste en las aportaciones: Construyendo la liquidez
A partir de este segundo año introduzco un cambio táctico en cómo distribuyo mi ahorro mensual de 1.500 €:
- Unos 1.000 € / mes (de manera aproximada) destinados a la compra de acciones y fondos indexados (renta variable).
- Unos 500 € / mes (también de forma aproximada) destinados a una cuenta remunerada al 2% anual.
¿El motivo? Empezar a engordar de forma sistemática el «colchón de seguridad de último recurso» del que os hablaba en la entrada original. Así, el día que alcance la cifra mágica, no solo tendré los 483.333 € en bolsa produciendo rentas, sino también un bloque de liquidez sin riesgo para absorber caídas del mercado sin despeinarme.
Además, al haber subido las bolsas y a priori estar cotizando algo «caras», si en un par de años hay caídas, podría destinar este dinero del nuevo colchón para comprar más barato.
La nueva proyección: 483.333 € en el horizonte
Manteniendo la hipótesis conservadora de un 5% de revalorización anual en la renta variable:
- Situación de partida (Septiembre 2026): 360.000 € en Renta Variable.
- Aportación anual total a Renta Variable: 12.000 € / año (que incluyen los 1.000 €/mes destinados a renta variable).
Evolución de la cartera de renta variable:
Año 2 (septiembre del 2026 a septiembre del 2027)
- Capital al inicio del año: 360.000 € (capital final del año anterior)
- Intereses generados: 18.000 € (5% de los 360.000 €)
- Aportación anual: 12.000 € (1.000 € cada mes)
- Total al final del Año 2: 390.000 € (360.000 € + 18.000 € + 12.000 €)
Año 3 (septiembre del 2027 a septiembre del 2028)
- Capital al inicio del año: 390.000 € (capital final del año anterior)
- Intereses generados: 19.500 € (5% de los 390.000 €)
- Aportación anual: 12.000 € (1.000 € cada mes)
- Total al final del Año 3: 421.500 € (390.000 € + 19.500 € + 12.000 €)
Año 4 (septiembre del 2028 a septiembre del 2029)
- Capital al inicio del año: 421.500 € (capital final del año anterior)
- Intereses generados: 21.075 € (5% de los 421.500 €)
- Aportación anual: 12.000 € (1.000 € cada mes)
- Total al final del Año 4: 454.575 € (421.500 € + 21.075 € + 12.000 €)
Año 5 (septiembre del 2029 a septiembre del 2030)
- Mes 1 del año 5 (Octubre 2029): 457.470 €
- Mes 2 del año 5 (Noviembre 2029): 460.378 €
- Mes 3 del año 5 (Diciembre 2029): 463.298 €
- Mes 4 del año 5 (Enero 2030): 466.230 €
- Mes 5 del año 5 (Febrero 2030): 469.175 €
- Mes 6 del año 5 (Marzo 2030): 472.133 €
- Mes 7 del año 5 (Abril 2030): 475.103 €
- Mes 8 del año 5 (Mayo 2030): 478.068 €
- Mes 9 del año 5 (Junio 2030): 481.060 €
- Mes 10 del año 5 (Julio 2030): 484.064 ¡OBJETIVO ALCANZADO!
(Nota: En paralelo, la cuenta remunerada con las aportaciones de 500 €/mes habrá acumulado más de 22.000 € líquidos de colchón, que junto a lo acumulado actualmente supone una cuantía razonable).
Conclusión: La meta se alcanza en 3 años y 10 meses
Blindar la cartera con una exigente regla del 3% fija la cifra objetivo en 483.333 €, un hito que proyectamos alcanzar en julio de 2030. Es decir, lograremos la libertad financiera manteniéndonos holgadamente por debajo del horizonte inicial de 5 años.
Llegado ese momento, tendré la total libertad de decidir cómo quiero organizar mi tiempo: si continuar en mi puesto actual, reducir la jornada, hacer un cambio a un trabajo más tranquilo, coger alguna excedencia o dedicarme solo a proyectos que me apasione realizar sin importar lo que paguen. De hecho, ya estoy planificando cómo exprimir esa libertad para disfrutar de la familia, los amigos, pasear y disfrutar del aire libre, además de recuperar espacio para proyectos personales y aficiones: perfeccionar mi inglés, apuntarme a un cursillo de natación y devorar toda esa lista de libros pendientes a la que ahora no puedo dedicarle las horas que me gustaría.

Hoy, según mi contador, me quedan exactamente 1461 días para lograrlo. Aunque este nuevo objetivo sea más ambicioso y prudente, hacemos caso al contador y seguimos pedaleando.
Lo verdaderamente crucial no es si el mercado sube un 5% o un 8% este trimestre, sino mantener la disciplina en las aportaciones, disfrutar del proceso (¡y del baloncesto!) y dejar que el interés compuesto haga el trabajo pesado.
¡Nos vemos en el segundo aniversario!