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Julio se despide con un claro tono de consolidación y lateralidad. Tras las fuertes subidas acumuladas durante la primera mitad del año, los mercados han entrado en una fase de digestión de las ganancias. El S&P 500 cierra prácticamente plano, en torno a los 7.489 puntos, prácticamente el mismo nivel con el que comenzó el mes. Más que una señal de debilidad, este comportamiento puede interpretarse como una pausa técnica saludable, en la que las cotizaciones apenas avanzan mientras los beneficios empresariales continúan creciendo, permitiendo que las valoraciones se ajusten de forma natural.
En Europa, el comportamiento ha sido algo más favorable. La mayor presencia de sectores tradicionales, industriales y financieros, junto con una temporada de resultados que ha premiado especialmente a las compañías con beneficios recurrentes y una sólida generación de caja, ha permitido sostener las cotizaciones y cerrar el mes con avances moderados.
En el plano macroeconómico, la Reserva Federal mantiene un discurso prudente ante la persistencia de la inflación subyacente, reforzando la idea de que los tipos de interés permanecerán elevados durante más tiempo. Al mismo tiempo, la relativa estabilidad en las principales rutas energéticas de Oriente Medio ha evitado nuevos repuntes significativos del petróleo, reduciendo parte de la presión sobre la inflación y las cadenas logísticas mundiales.
El comportamiento de los principales índices durante julio ha sido el siguiente:
- IBEX 35: +1,9%
- Euro Stoxx 50: +1,2%
- S&P 500: 0,0%
- Nasdaq 100: -5,1%
- KOSPI (Corea del Sur): -13,7%
En Estados Unidos, el mercado ha vuelto a demostrar que las valoraciones actuales dejan muy poco margen para decepcionar. La temporada de resultados ha centrado toda la atención en comprobar si las enormes inversiones en inteligencia artificial empiezan a traducirse en una mejora tangible de los beneficios. Las reacciones han sido muy dispares. Meta Platforms protagonizó una de las mayores decepciones del mes, con una caída cercana al -10 % en la sesión posterior a la publicación de sus resultados, penalizada por el fuerte incremento del gasto en infraestructuras y por unas previsiones de inversión todavía más ambiciosas. En cambio, Microsoft presentó unas cifras extraordinarias, impulsadas por el crecimiento de Azure y la demanda relacionada con la inteligencia artificial, lo que llevó a sus acciones a dispararse más de un +15 % en una sola sesión, alcanzando nuevos máximos históricos. Apenas un día después, Amazon también sorprendió muy positivamente al mercado con unos resultados superiores a lo esperado, impulsando su cotización un +15,3 % en una única jornada gracias al excelente comportamiento de AWS y a la mejora de sus márgenes operativos.
Todo ello refleja un mercado mucho más selectivo que hace unos meses. Ya no basta con pertenecer al grupo de las grandes tecnológicas: los inversores exigen crecimiento real de beneficios y una clara rentabilidad de las inversiones realizadas en inteligencia artificial. Las compañías que cumplen esas expectativas son premiadas con fuertes subidas, mientras que cualquier mínima decepción se castiga con contundencia.
Julio también ha dejado otra lección interesante con SpaceX. Tras su debut bursátil, la euforia inicial disparó la cotización hasta niveles muy exigentes, pero pocas sesiones después el precio terminó corrigiendo con fuerza y marcando nuevos mínimos. Es un ejemplo clásico de cómo las expectativas desmedidas pueden inflar rápidamente el precio de un activo y de por qué resulta tan importante no dejarse llevar por el entusiasmo del mercado. Al final, la disciplina, las valoraciones razonables y la inversión en negocios de calidad siguen siendo mucho mejores aliados que perseguir las modas del momento.
En definitiva, aunque julio haya sido un mes de transición y consolidación para las bolsas, el trasfondo continúa siendo constructivo. Los beneficios empresariales siguen creciendo, la economía mantiene un ritmo razonable y las compañías de mayor calidad continúan demostrando su fortaleza. Personalmente, cierro el mes con sensaciones positivas y con la misma estrategia de siempre: seguir aprovechando las oportunidades que ofrezca el mercado, manteniendo la disciplina y una visión claramente orientada al largo plazo.
Compras
Muy poco movimiento durante julio. Aunque sigo encontrando empresas que considero atractivas, he preferido mantener una actitud prudente, ya que el S&P 500 continúa cotizando a valoraciones exigentes y creo que merece la pena conservar algo de liquidez por si el mercado ofrece mejores oportunidades de compra.
Al fin y al cabo, cuando los índices corrigen, suelen arrastrar también a muchas compañías que ya cotizaban a precios razonables, independientemente de que sus fundamentales sigan siendo sólidos. Por eso, en esta ocasión he optado por mantener una mayor reserva de liquidez —algo que, siendo sincero, no suele resultarme fácil— para poder aprovechar posibles caídas si aparecen puntos de entrada más atractivos. No pretendo adivinar qué hará la bolsa en el corto plazo; simplemente quiero disponer de margen para actuar si el mercado vuelve a ofrecer descuentos interesantes, por ejemplo si el S&P 500 regresara a la zona de los 7.000 puntos.
Además, las próximas elecciones en Estados Unidos podrían mantener un nivel elevado de volatilidad durante los próximos meses. Mi impresión es que el mercado podría intentar llegar relativamente fuerte a esa cita, aunque tampoco descartaría ver alguna corrección previa o, al menos, un comportamiento más errático. Como siempre, se trata únicamente de escenarios posibles, no de certezas, y prefiero que mi cartera esté preparada para cualquiera de ellos.
Aun así, sí he realizado algunas compras. He aumentado mi posición en Brookfield Asset Management y también he aprovechado para incorporar algunas acciones más de Zoetis y SAP. Son tres compañías que llevo varios meses acumulando de forma progresiva y que, en mi opinión, siguen ofreciendo un excelente equilibrio entre calidad, crecimiento y valoración, por lo que continúo construyendo posición con una clara visión de largo plazo.

SAP (SAP)
Durante julio he comprado tres acciones más de SAP. Ya venía comprando acciones de la compañía alemana durante los meses anteriores, pero cuanto más tiempo dedico a analizar su negocio y comprender su posición competitiva, mayor convicción tengo en su potencial a largo plazo.
Para entender por qué me gusta tanto esta empresa, primero hay que conocer a qué se dedica. SAP es el líder mundial en software ERP (Enterprise Resource Planning), el sistema que utilizan las empresas para gestionar de forma integrada procesos críticos como las finanzas, la contabilidad, los recursos humanos, la cadena de suministro, la logística o la producción. En la práctica, actúa como el sistema operativo de miles de grandes compañías. Empresas como Coca-Cola, BMW, Mercedes-Benz, Nestlé o Walmart dependen de SAP para coordinar gran parte de su actividad diaria.
Precisamente ahí reside uno de sus mayores activos: un foso competitivo construido sobre unos costes de cambio extraordinariamente elevados. Cuando una gran empresa ha implantado SAP en todos sus procesos, sustituirlo implica años de trabajo, inversiones multimillonarias y un riesgo operativo enorme. No se trata simplemente de cambiar un programa, sino de rediseñar el funcionamiento de toda la organización. Esa dificultad hace que la inmensa mayoría de los clientes permanezcan durante décadas, proporcionando a SAP unos ingresos muy recurrentes, una elevada visibilidad del negocio y una notable capacidad para incrementar precios con el paso del tiempo.
Actualmente la compañía se encuentra inmersa en una transformación muy relevante, impulsando la migración de su base instalada hacia la nube y desarrollando nuevas soluciones basadas en inteligencia artificial. Aunque esta transición puede generar cierta volatilidad en los resultados a corto plazo, creo que refuerza todavía más la tesis de inversión. La inteligencia artificial necesita datos estructurados y de alta calidad para generar valor, y pocas empresas están tan bien posicionadas como SAP para convertirse en la plataforma sobre la que se construyan esas aplicaciones empresariales.
Además, SAP aporta una diversificación geográfica muy interesante dentro de la cartera. Frente al enorme peso que suele tener Estados Unidos en el sector tecnológico, la compañía representa una oportunidad de invertir en una empresa europea de máxima calidad, líder en su segmento, con un negocio muy resiliente y una exposición creciente a tendencias estructurales como la digitalización, el cloud y la inteligencia artificial.
En definitiva, cuanto más profundizo en el análisis de SAP, más sólida me parece su propuesta de valor. Es una empresa con un negocio poco llamativo, pero extremadamente predecible, con barreras de entrada muy difíciles de replicar, ingresos recurrentes cada vez mayores gracias al modelo cloud y una posición competitiva que considero difícilmente sustituible.
¿Por qué he comprado SAP?
- Liderazgo absoluto en el mercado mundial de software ERP, con una posición dominante entre las mayores multinacionales.
- Costes de cambio extremadamente elevados que favorecen una elevada fidelidad de los clientes y una gran recurrencia de ingresos.
- La transición al cloud y el desarrollo de soluciones de inteligencia artificial pueden fortalecer todavía más su ventaja competitiva.
- Negocio resiliente y predecible, con excelentes perspectivas de crecimiento a largo plazo.
- Aporta diversificación geográfica al incorporar una de las compañías tecnológicas de mayor calidad de Europa.
Rentabilidad anual esperada en SAP para los próximos años
- Precio acción en 2029 (PER 22 x BPA 9,5): > 209 € (precio compra 131 €)
- Revalorización: > 16,5 % anual
- Dividendos: > 2 % anual
- Total: > 18,5 % anual
Precio objetivo 2029: 209 €
Brookfield Asset Management (BAM)
Sigo incrementando mi posición en Brookfield Asset Management con la compra de otras 10 acciones. Es una compañía que, a primera vista, puede resultar difícil de analizar debido a la complejidad de su estructura empresarial. Sin embargo, cuanto más profundizo en ella, más convencido estoy de que se trata de uno de los negocios con mayor potencial de crecimiento a largo plazo que puedo tener en cartera.
Uno de los aspectos que más me atrae de su modelo de negocio es su solidez financiera. Brookfield Asset Management actúa como la gestora del grupo y participa en distintos negocios operativos, pero apenas mantiene deuda a nivel corporativo. La financiación está estructurada principalmente a nivel de cada activo o filial y, por lo general, sin recurso a la matriz. Esto significa que, si una inversión concreta no funciona como se esperaba, el riesgo queda limitado a ese activo, protegiendo el balance de BAM y reforzando la resiliencia del conjunto.
Su potencial de crecimiento viene impulsado por algunas de las megatendencias más importantes de las próximas décadas: el desarrollo de infraestructuras digitales para la inteligencia artificial, la expansión de las redes eléctricas, la transición energética o el creciente interés por los activos reales. Todo ello está atrayendo cantidades cada vez mayores de capital institucional, que Brookfield gestiona a cambio de comisiones recurrentes y con una elevada visibilidad.
Otro aspecto que me parece especialmente interesante es su política de asignación de capital al accionista. La compañía mantiene el compromiso de incrementar el dividendo a un ritmo de doble dígito, siempre respaldado por el crecimiento de sus beneficios y de las comisiones que genera el negocio. Si esa trayectoria se mantiene, el Yield on Cost sobre el precio al que compramos hoy puede aumentar de forma muy significativa con el paso de los años.
En definitiva, continúo construyendo posición de forma gradual en una de las mayores plataformas de inversión alternativa del mundo. Me parece un negocio de enorme calidad, basado en ingresos recurrentes por comisiones, con un balance muy sólido y una exposición privilegiada a algunas de las principales tendencias de crecimiento global.
¿Por qué he comprado BAM?
- Plataforma líder en gestión de activos alternativos con presencia global.
- Modelo de negocio basado en comisiones recurrentes y muy predecibles.
- Balance corporativo sólido, con la mayor parte de la deuda aislada a nivel de los activos.
- Potencial de crecimiento del beneficio y del dividendo durante muchos años.
Rentabilidad anual esperada en BAM para los próximos años
- Precio acción en 2029 (PER 25 x BPA 2,5): > 62,5 $ (precio compra 46,7 $)
- Revalorización: > 10 % anual
- Dividendos: > 4 % anual
- Total: > 14 % anual
Precio objetivo 2029: 62,5 $
Zoetis (ZTS)
Durante este último mes he continuado incrementando mi posición en Zoetis. Ya venía comprando acciones de la compañía estadounidense en los meses anteriores, pero a medida que he ido acumulando títulos y analizando su negocio de forma mucho más profunda, cada vez estoy más convencido de su enorme potencial a largo plazo.
Para entender por qué me gusta tanto, primero hay que entender a qué se dedica. Zoetis es el líder mundial absoluto en salud animal (antigua división veterinaria de Pfizer). Su negocio abarca el desarrollo y comercialización de medicamentos, vacunas, diagnósticos y tratamientos biológicos tanto para animales de compañía (perros y gatos) como para ganadería. Clínicas veterinarias de todo el mundo dependen a diario de sus fármacos insignia (como Apoquel, Simparica Trio, Librela o Solensia) para tratar el dolor, la dermatología y las infecciones de nuestras mascotas.
De ahí precisamente nace su descomunal foso económico (moat), sustentado en tres pilares:
- Sin el acantilado de patentes tradicional: A diferencia de la medicina humana, en el sector veterinario los genéricos tardan años en entrar y captan cuota muy lentamente debido a la enorme fidelización de los veterinarios.
- Poder de fijación de precios (pricing power): Es un mercado de pago directo (out-of-pocket). No depende de regulaciones estatales ni de aseguradoras intermediarias; los dueños pagan directamente la salud de sus mascotas, lo que le permite repercutir la inflación sin erosionar la demanda.
- Tendencia demográfica imbatible: La creciente «humanización» de las mascotas hace que los dueños estén dispuestos a gastar cada vez más en la calidad y prolongación de vida de sus animales.
Es cierto que la cotización ha sufrido un fuerte castigo reciente debido a las incertidumbres a corto plazo en torno a la adopción y revisiones regulatorias de sus tratamientos para la osteoartritis (Librela y Solensia), sumado al miedo a un aumento de la competencia. Sin embargo, considero que el mercado ha sobrerreaccionado creando una oportunidad fantástica. Los miedos temporales pasarán, pero el liderazgo y el pipeline de I+D de Zoetis permanecen intactos.
Zoetis siempre ha sido una empresa «pata negra» que el mercado cotizaba a múltiplos muy exigentes (PER > 30x-35x). La corrección actual nos permite comprar una de las empresas más defensivas, predecibles y de mayor calidad del mundo a un precio que ofrece un amplio margen de seguridad para dormir tranquilo.
En resumen, cuanto más conozco el negocio de Zoetis, más evidente me parece su resiliencia. Es una empresa predecible, con ingresos recurrentes, altos retornos sobre el capital invertido (ROIC) y una posición dominante en un sector en pleno crecimiento estructural.
¿Por qué he comprado ZTS?
- Liderazgo global en salud animal, siendo el actor número uno e indiscutible del sector a nivel mundial.
- Foso económico basado en marcas líderes, ausencia de acantilados de patentes agresivos y un gran poder de fijación de precios.
- Oportunidad por valoración: Históricamente ha cotizado muy cara; las dudas del mercado a corto plazo nos permiten entrar a múltiplos muy atractivos.
- Negocio ultra defensivo y predecible, impulsado por la tendencia secular de la humanización de las mascotas.
Rentabilidad anual esperada en ZTS para los próximos años
- Precio acción en 2029 (PER 15 x BPA 8): > 120 $ (precio compra 73,8 $)
- Revalorización: > 17,5 % anual
- Dividendos: > 3 % anual
- Total: > 20 % anual
Precio objetivo 2029: 120 $
Fondo indexado ishares Developed World Index
Aportación mensual esperando la rentabilidad de más de un 7 % del fondo en los últimos 10 años. He aportado bastante menos de lo habitual este mes de julio, debido a que los índices están tal vez algo sobrevalorados.
Fondo indexado Vanguard Emerging Markets Index
Aportación mensual esperando la rentabilidad que «promete» la economía de países emergentes. He aportado bastante menos de lo habitual este mes de julio, debido a que los índices están tal vez algo sobrevalorados.
Fondo indexado Vanguard SP500 Index
Aportación mensual esperando la rentabilidad de más de un 7 % del fondo en los últimos 10 años. He aportado bastante menos de lo habitual este mes de julio, debido a que los índices están tal vez algo sobrevalorados.
Fondo indexado Vanguard Global Small-Cap Index
Aportación mensual esperando una rentabilidad de más de un 10 % anual. He aportado bastante menos de lo habitual este mes de julio, debido a que los índices están tal vez algo sobrevalorados.
EPSV 100 % Renta Variable de Indexa Capital
Aportación mensual esperando una rentabilidad de más de un 8% anual y aprovechándome de la desgravación fiscal en el País Vasco.
Ventas
Aunque tengo intención de ir reduciendo gradualmente mi exposición a compañías como Micron Technology, AMD o Fortinet (y también a Alphabet si la cotización continúa subiendo), he preferido posponer esas ventas hasta 2027. Siempre que es posible, intento optimizar la fiscalidad de la cartera y diferir el pago de impuestos dentro de lo que permite la legislación. En mi opinión, una buena gestión patrimonial no consiste únicamente en seleccionar buenas empresas, sino también en cuidar aspectos como la eficiencia fiscal.
Lo que sí he hecho este mes ha sido vender una opción put sobre Moncler, con vencimiento en junio de 2027 y un precio de ejercicio de 32 euros, operación por la que he ingresado una prima cercana a 500 euros. Más adelante, en el apartado «Otras», comentaré una multa inesperada que he tenido que afrontar. Aunque pueda parecer una coincidencia curiosa, en este tipo de situaciones me gusta compensar, al menos parcialmente, esos gastos extraordinarios mediante el cobro de alguna prima por la venta de opciones.
Soy plenamente consciente de que la venta de opciones no es una estrategia adecuada para todo el mundo, ni debería utilizarse de forma indiscriminada. Sin embargo, aplicada con prudencia, sobre empresas que estaría encantado de incorporar a la cartera y manteniendo un peso muy reducido dentro del patrimonio total, considero que puede convertirse en una herramienta interesante para generar ingresos adicionales sin alterar la estrategia de inversión a largo plazo.
Tras los pequeños incrementos de posición en SAP, Brookfield Asset Management y Zoetis, la distribución de mi cartera a 1 de agosto queda de la siguiente manera:

Dejo aquí la entrada que publiqué el 25 de junio con los precios medios de compra y la rentabilidad acumulada que llevo en cada empresa.
Dividendos
Julio no suele ser uno de los meses más fuertes del año en cuanto a dividendos. En esta ocasión, únicamente he recibido pagos de las siguientes empresas:
- Broadcom (AVGO)
- Canadian Natural Resources (CNQ)
- Altria (MO)
- Alibaba (BABA)
- ACS (ACS)
- Micron Technology (MU)
- Canadian Pacific Kansas City (CPKC)
Objetivo Agosto
De cara al próximo mes de agosto, mi enfoque principal estará marcado por la prudencia estratégica. Con un S&P 500 cotizando a múltiplos PER históricamente algo elevados, considero que el mercado general exige cierta cautela. No creo que estemos ante una burbuja financiera —las mayores empresas del índice generan un flujo de caja desorbitado y seguirán creciendo a ritmos muy altos—, pero sí es momento de ser mucho más selectivo. De hecho, tras un julio bastante plano, el crecimiento de los beneficios empresariales ayuda a digerir esas valoraciones, ajustando el PER progresivamente hacia niveles más razonables.
Por ello, para agosto he decidido aflojar temporalmente el ritmo de aportación a fondos indexados, evitando comprar el mercado general a precios tan exigentes. Prefiero concentrar el capital disponible en la búsqueda de valor individual, invirtiendo exclusivamente en compañías con valoraciones atractivas. Mi foco estará puesto en empresas con balances indestructibles (poca o nula deuda), márgenes operativos masivos, fosos económicos (moats) infranqueables y crecimientos del BPA esperados superiores al 15% anual.
En el radar siguen estando las de meses anteriores: SAP (aunque sólo si vuelve a valores entre 135-140 euros), Zoetis, Brookfield Asset Management, Meta Platforms (por debajo de 550 $ me parece una buenísima oportunidad) y Nvidia (por debajo de 190 $ compro seguro).
En resumen, agosto no será un mes de parón, sino de inversión de cirujano: reducir la compra de índices caros para sobreponderar negocios de máxima calidad con descuento individual, manteniendo un perfil de retorno asimétrico a largo plazo.
Otras
Qué rápido pasa el verano… Parece que fue ayer cuando empezó la jornada intensiva en el trabajo y, casi sin darme cuenta, ya han volado dos meses y buena parte del verano. La verdad es que estoy descansando bastante y eso se nota. Durante la primera quincena de julio disfruté de una semana y media de vacaciones que aproveché para hacer una escapada al extranjero y desconectar por completo.
Cada vez tengo más claro que repartir las vacaciones en varios periodos es una de las mejores decisiones que tomo durante el año. En lugar de concentrarlo todo en unas pocas semanas, prefiero ir dejando pequeños descansos repartidos. De hecho, en agosto vuelvo a coger diez días y en septiembre otros tantos, así que siempre tengo la sensación de que queda alguna escapada por delante. Psicológicamente se me hace muchísimo más llevadero.
En esta ocasión el destino fue Sheffield, en el Reino Unido. Era la primera vez que pisaba Inglaterra y, además de conocer una ciudad nueva, me ha servido para desconectar, cambiar de ambiente y hacerme una idea de cómo es la vida allí. También me ha servido para darme un pequeño baño de realidad con el inglés. Consigo entender bastantes cosas si presto mucha atención, pero todavía estoy lejos de desenvolverme con soltura. Es una espinita que tengo y uno de esos objetivos que siempre voy dejando para «cuando tenga más tiempo». Espero poder ponerme en serio porque viajar con un buen nivel de inglés cambia completamente la experiencia.
Sheffield no es una ciudad especialmente turística, pero tiene su encanto. Su pasado industrial todavía está muy presente, aunque hoy en día destaca sobre todo por su ambiente universitario. Eso sí, al viajar en verano apenas había estudiantes y el centro estaba bastante tranquilo, incluso demasiado para mi gusto. Lo que más me llamó la atención fue lo enorme que es y sus interminables barrios de casas adosadas construidos sobre colinas. Nosotros nos alojamos en una zona residencial, así que también pudimos vivir un poco el día a día de la ciudad más allá de las calles más conocidas.

Además del viaje, julio también ha dejado alguna escapada más cercana. Nunca falla una visita a Portugalete y Santurtzi, una zona a la que siempre apetece regresar por su ambiente y por los agradables paseos junto a la ría. Os dejo aquí una imagen del Puente Colgante, inaugurado en 1893 y declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Fue el primer puente transbordador de estructura metálica del mundo y, todavía hoy, sigue uniendo Portugalete y Getxo mediante su emblemática barquilla.

También aprovechamos para conocer Ajo, en Cantabria. Nos tocó un día bastante complicado, con lluvia y tormentas prácticamente desde que llegamos, así que no pudimos disfrutar de la zona como nos habría gustado. Aun así, me dio la sensación de ser un lugar con muchísimo encanto y con un gran potencial para volver con buen tiempo, recorrer sus senderos costeros y disfrutar de los paisajes con calma.
Os dejo un par de imágenes de ese día: una de los alrededores de la ría y otra del Faro de Ajo, uno de los rincones más conocidos de la zona, famoso especialmente por la espectacular intervención artística realizada por el pintor Okuda San Miguel, que convirtió el faro en una obra de arte llena de color sin alterar su cara marítima.

De cara a agosto teníamos reservado otro viaje familiar, pero por circunstancias personales finalmente hemos tenido que cancelarlo. Son cosas que pasan y hay que adaptarse. Así que este año tocará disfrutar del verano mucho más cerca de casa: playa, alguna excursión improvisada, quedar con amigos a los que durante el resto del año veo poco, pasar tiempo con la familia y, sobre todo, descansar. En principio el viaje de septiembre a PortAventura sigue en pie, aunque después del cambio de planes prefiero no dar nada por hecho hasta que llegue la fecha.
No todo ha sido positivo este mes. También me ha tocado estrenar una estadística que me habría gustado mantener a cero: mi primera multa por exceso de velocidad desde que tengo carnet. Y, sinceramente, me dio bastante rabia. Fue un radar fijo situado en una zona limitada a 50 km/h que me cazó a 62 km/h en un sentido y a 56 km/h en el otro, así que terminaron llegando dos sanciones.
Más que por el dinero, me molestó porque siempre me he considerado una persona bastante prudente al volante y nunca había tenido un problema de este tipo. En fin… una lección más para ir todavía con más cuidado. Si alguna vez pasáis por la zona, ojo con el radar situado frente a la ikastola Ander Deuna, en Sopela. Y sí, reconozco que me salió la vena cabezota: este verano he decidido que, mientras pueda evitarlo, no pienso dejar ni un euro allí. Si la forma de recaudar es esa, por mi parte tampoco contribuiré consumiendo en la hostelería del municipio ni pagando la OTA de la playa.
En el apartado de lecturas sigo manteniendo el hábito de leer un rato casi todos los días. Durante julio terminé El regalo, de Eloy Moreno. Me apetecía volver a leer algo suyo y, aunque es un libro que invita a reflexionar y deja varias enseñanzas interesantes, personalmente no me ha llegado tanto como otras de sus novelas. Si tuviera que hacer un ranking, sigo quedándome con Invisible, Tierra e incluso Cuando era divertido.
Ahora mismo estoy alternando dos libros. Por un lado, El muñeco de nieve, de Jo Nesbø. Ya había leído El reino hace un tiempo y me dejó muy buenas sensaciones, así que tenía ganas de repetir con este autor. Y, por otro, estoy releyendo El camino del inversor, de Javier del Valle y Javier Ruiz, un libro que me encantó cuando lo descubrí y del que estoy convencido de que volveré a sacar muchas ideas útiles.

Y ahora sí… toca volver a disfrutar de unos días más de vacaciones, seguir recargando pilas y aprovechar todo lo que queda de verano antes de volver poco a poco a la rutina. Espero que vosotros también estéis disfrutando de estas fechas y que agosto venga cargado de buenos momentos.